Causas de la Tensión
La tensión constituye una parte de la vida normal,
y tan pronto como queda liberada es capaz incluso de ofrecer una sensación
agradable.
En otras palabras, la tensión no es en si nada
malo; está presente y nos ayuda en todos los momentos de felicidad y de alegría,
en los mejores acontecimientos de nuestra vida.
La tensión solo se convierte en problema cuando
no tiene una vía normal de escape. Hay tres fuentes de tensión: mental,
emocional y física. Si la fuente es mental, la sensación principal que le
acompaña será el dolor de cabeza, la fatiga y la falta de concentración; si es
emocional, una de las sensaciones puede ser una especie de tirantez alrededor
de las costillas, cerca del corazón, y un sentimiento más o menos pronunciado
de temor y frustración; cuando la fuente es física, la sensación principal será
de dolor y molestia, tanto en aquellas partes del cuerpo directamente
conectadas con el grupo muscular afectado como en cualquier otra parte más
alejada a consecuencia de un dolor reflejo.
Cuando el origen de la tensión es mental, el
mejor remedio para el cerebro es el reposo. A menudo, un cambio de ambiente, un
corto viaje, una nueva actividad, un profundo sueño o descansando unos minutos
varias veces al día, bastara para eliminar la tensión, y encontrar un gran
alivio y recuperación de energías para seguir trabajando horas y horas.
Sin embargo, incluso teniendo la seguridad de
que fuente de sus molestias es un exceso de trabajo mental, no se debe olvidar
que los músculos están comprometidos. Sabiendo que la causa de las molestias no
es la cantidad de trabajo que realiza, sino la forma en que lo está realizando,
por ejemplo, la postura defectuosa de la cabeza dificulta el riego sanguíneo al
cerebro o la obstrucción de la nariz que puede bloquear la circulación de la
sangre.
Cuando el origen es emocional las múltiples
ramas de la psiquiatría y del psicoanálisis intentan hallar en las raíces a
menudo hundidas en el subconsciente, las razones de la tensión y así poder
liberarla.
Y si es física tiene su causa, en la incapacidad de algunos grupos musculares de relajarse automáticamente.
Todos los músculos del cuerpo humano, excepto el diafragma, están constituidos
de tal forma que solo pueden realizar una función. Cuando todos los grupos
musculares trabajan en perfecto equilibrio el organismo se siente reconfortado
y la tensión desaparece.
A causa del amplio y variable grado de
sensibilidad individual, no todas las personas notan en la misma forma los
efectos del ruido. En general, todo el mundo se siente afectado más o menos por
el constante ruido de nuestras ciudades. Incluso algunos sonidos con los que
estamos tan familiarizados que apenas si llegamos a notarlos, afectan
desfavorablemente el sistema nervioso y son inagotable fuente de fatiga. Para la
mayor parte de nosotros, es imposible evitar los ruidos que nos agreden en la
ciudad, aunque hayamos aprendido a convivir entre ellos. Hay ruidos como el la
radio que pueden graduarse y mantenerse a un nivel prudencial. Vale la pena
señalar aquí que uno de los principales motivos de la tensión es la costumbre
de tener la radio puesta todo el tiempo, tanto si se escucha como no. Una parte
del cerebro se esfuerza por oír aun cuando este entregada a la lectura o a la
conversación, destruyendo las posibilidades de concentración y dando lugar a
una serie de impulsos nerviosos confusos.
La iluminación eléctrica puede ser otra fuente de
tensión nerviosa, a causa de su efecto sobre algunos órganos visuales más
sensibles que otros; hoy en día se tiende a sobreexponer nuestros ojos a una
luz demasiado intensa.
Otra fuente de tensión y de posturas
defectuosas es la silla en el cual mucha gente se ve obligada a permanecer
horas y horas. Quienes realizan trabajos sedentarios se pasan la vida sentados,
y por desgracia esta posición evita que los músculos de las piernas, del
tronco o brazos trabajen lo suficiente por lo cual puede considerarse la postura
menos conveniente para la salud. Si la silla de que disponemos obliga a forzar
la postura, a crear tensiones musculares y a promover la fatiga, no es extraño
que con el tiempo nos demos cuenta de que algo marcha mal en el organismo.
El resultado cuando la silla está mal diseñada,
es la absoluta falta de actividad de los músculos de las piernas, que
gradualmente se aflojan y producen el debilitamiento de la espalda, la
curvatura de los hombros y la falta de vigor en el cuello para sostener erecta
la cabeza. Cuando este abuso funcional continua año tras año, no es extraño que
los órganos internos empiecen a atribuir el golpe. Resultado inevitable de esta
falta de actividad de tantos músculos es, a su vez, la falta de flexibilidad en
el tronco, la tensión muscular y la disminución de la circulación sanguínea.
Otra causa importante de tensión es el impacto
de las otras personas sobre uno mismo. Así que una persona tranquila y reposada
tiene la virtud de relajar a quienes la rodean, una persona tensa y nerviosa
puede igualmente generar tensión a su alrededor.
Veamos ahora otra causa importante de tensión. Pocas
personas tienen ideas de cómo planear su vida. Todos y cada uno de nosotros
hemos recibido al nacer exactamente el mismo don: veinticuatro horas al día
para gastar a nuestro antojo. Es lo más importante que poseemos en la vida,
peros casi nunca sabemos qué hacer con ellas. Las pequeñas cosas, los íntimos y triviales detalles de que está llena la vida diaria, son
las que minan poco a poco nuestra vitalidad y energía. Si no se ha aprendido a
equilibrar el tiempo, tendrá la sensación en la noche al acostarse un sentimiento
inconsciente de que debe darse prisa para descansar porque es mucho lo que
queda para hacer mañana y muy poco el tiempo de que dispone.
Los cinco errores principales en cuanto a
nuestro sistema de trabajo son:
- Falta de equilibrio en el tiempo disponible.
- Falta de organización.
- Tareas empezadas y no terminadas y los problemas a medio resolver.
- Impacto de la educación y creencias.
- Uso inadecuado de los músculos.
Ahora conocemos cuáles son las causas de la
tensión, nuestro primer objeto es descubrir cuándo lo sufrimos y cuáles son los
hábitos que la causan.

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